Juan Francisco Quevedo

Instantes después del asesinato de JFK

V

J.F.K., LA MUERTE DE UNA ESPERANZA

Antes de morir asesinado, John F. Kennedy aún tiene tiempo de poner en marcha el famoso teléfono rojo, con el que se establece una línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin. Un temido teléfono, especialmente pensado y diseñado para usarse durante las más que hipotéticas emergencias nucleares. Ahora, antes de matarnos, planean avisarse entre ellos. Será para apretar los respectivos botones de sus inseparables maletines una vez puestos a salvo en sus refugios.

En fin, ¡qué Dios nos enganche confesados! ¡Pobre humanidad!

Estos romanos están locos (Astérix).

Casi no tuvo tiempo para pensar en ello.

El crimen sucedió en Dallas, fue un 22 de noviembre de 1963. Poco después de aquel disparo J.F.K. era sólo historia. Después, descansará, como uno más, en el cementerio de Arlington en Washington, entre las interminables filas entrelazadas de cruces…

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