Do.lobera

Espacio escribir jugando

El feriante atraía a niños y adultos a montarse en su maravilloso tiovivo donde los caballitos cobraban vida en cada vuelta. Ciertamente era maravilloso, mágico incluso. El feriante sonreía por todos aquellos que se subían, padres, niños e incluso parejas de enamorados…

Al caer la noche cerró su tiovivo contento por toda la recaudación que había conseguido. Sigilosamente, volvió a su carromato para lanzar el conjuro que convirtió a todos sus clientes en nuevos y mágicos caballitos con los que deleitar a más incautos.

Pronto podría proveer a su ejercito de todos los caballos que necesitaban.

Escribir jugando - abril 2021


Escrito para el espacio de “Escribir jugando” del blog de Lídia correspondiente a la propuestadel mes de abril

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