FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

Todo individuo necesita de una figura que encarne la autoridad para ayudarle a fijar los límites. Esta es asumida normalmente por las figuras parentales que deben haber interiorizado que no puede ser ejercida mediante la amenaza del castigo físico (tortazos, cachetes,…) Solo en situaciones excepcionales en que corra peligro la integridad física del niño el uso del castigo físico, como por ejemplo un par de azotes, puede tener eficacia y estar justificado, entendiendo que la misma excepcionalidad de la medida alerta al niño de que la conducta es especialmente dañina. Esto no excluye la pertinente reflexión y diálogo posterior con el menor como siempre.

Puntualizadas estas cuestiones la autoridad se consigue por la admiración moral y humana que los padres, por el amor que profesan a sus hijos, van canjeándose. Porque siempre dan razón de sus decisiones, en dialogo con los hijos y escuchan las razones que estos arguyen, haciéndoles…

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