Fantástica historia. Un precio a pagar, una vida por otra. En cualquier caso; pienso que la suerte estaba echada…, echa, decidida…, aún sin el poder de elección…, ya que una madre por lo general daría su vida, por un hijo y un destino seguro vivo. Por tanto el resultado es justo y claro. Seguro que aquella madre pidió; un auxilio a dos, un destino tuvo otro criterio ya decidido… . Y esta ocasión, puesto que soy padre, con hija, añadir. En defensa de hombre que también hay íntegros, seguros en lo más absoluto, que también darían su vida por un hijo, eso es todo, dicho con todo respeto a la mujer y madre.

Mundo Relatos

Aquella tarde ventosa, mientras las olas se estrellaban sobre mis pies, el bramido del mar empezó a traducírseme en palabras. Palabras que ahora transcribo en este relato.

Cuando allí no existía el faro, durante un temporal, hubo un fatal naufragio.

El agresivo viento zarandeó la embarcación y la potencia del mar debilitó su vieja madera. De los pasajeros, tan solo uno llegó a la playa: Celina Peralta. Que, embarazada de ocho meses, casi dio a luz en el agua. Berreando se hincó sobre la arena y tras dos largos pujidos el llanto del bebé alivió su desgracia. Pese a que la noche, espesa como el óleo, impedía verle rostro.

Cortó el cordón umbilical con el filo de una concha de caracola, y se durmió optimista de que al siguiente día hallaría un pueblo cercano.

Al amanecer vio que el bebé tenía una mancha en la barbilla. Era…

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